Veamos otra
de las características con que la novela 1984 describe un partido comunista o
totalitario: No es necesario adoctrinar a los pobres o “proles” porque “no es
deseable que tengan formación política y por eso el sistema no los dota de
telepantallas en sus hogares” (hoy muchos de ellos no están conectados por
internet). “El Partido enseñaba que los pobres eran inferiores por naturaleza y
debían ser sometidos como animales mediante la aplicación de unas cuantas
normas muy sencillas”. “Entre ellos siempre habían infiltrados unos cuantos
agentes de la Policía del Pensamiento que extendían rumores falsos, señalaban y
eliminaban a los pocos individuos que se consideraban peligrosos”.
Hemos visto cómo
las mismas estrategias descritas por George Orwell se vienen aplicando en el
Acuerdo de paz. La Comisión de la Verdad, el Consejo Nacional de Memoria
Histórica y la JEP tienen las mismas funciones del Ministerio de la Verdad:
modificar la historia, reescribir el conflicto armado de tal forma que la
violación de niños, el secuestro, terrorismo, asesinato y demás fechorías de
los guerrilleros aparezcan como “actos políticos”, perfectamente justificados
en una guerra “respetuosa” de los derechos humanos y las normas
internacionales.
Otro aspecto
fascinante de “1984” es su precoz presentación del pensamiento europeo y
norteamericano de la segunda mitad del siglo pasado y su utilización por el
totalitarismo de derecha o izquierda como estrategia para llegar al poder. Veamos
un resumen de algunos.
La negación
de la realidad. “Te aseguro que la realidad no es externa”; “el Partido insta a
negar la evidencia de tus ojos y oídos”; “nada existe sino es a través de la
consciencia humana”. En efecto, para
1948, año en que se escribió la novela, el estructuralismo y la ciencia habían
establecido que nuestra “realidad” es virtual o simbólica y que a ella
ingresamos cuando aprendemos a hablar. Asimismo, se niega la existencia del
sujeto, tema central en estas columnas desde enero de 2019.
El enfoque de
género marxista. “Separaremos los niños de sus madres al nacer, igual que se
recogen los huevos de una gallina”; “aboliremos el orgasmo (relaciones
heterosexuales)”; “Hemos cortado los vínculos entre hijos y padres, entre los
hombres y las mujeres”; “las civilizaciones antiguas decían estar basadas en el
amor y la justicia, pero la nuestra se funda en el odio”. (El enfoque de género
fue incluido en el Acuerdo de paz).
La nueva
lengua. Por medio de la propaganda y el control de los medios (y de las redes
sociales hoy) el Gran Hermano creará un nuevo diccionario o una nueva semántica
o cambiará el significado de las palabras. Uribe significa “paraco”; Petro es
“decente”.
El cinismo o
“negro-blanco”. “Aplicado negro-blanco” a un opositor se refiere a la costumbre
de llamar descaradamente blanco a lo negro, en contradicción con los hechos
evidentes; aplicado a un miembro del Partido, alude a su leal disposición a
afirmar que lo negro es blanco cuando la disciplina del Partido así lo exija”.