martes, 21 de abril de 2020

LA MÁSCARA



El psicoanálisis nos enseña una pregunta muy útil para entendernos a nosotros mismos: ¿Quién es el que por tu boca habla? En las relaciones amorosas, por ejemplo, representamos a diversos personajes. Es muy común que un hombre busque en su esposa el sustituto de su madre y que quien hable por su boca sea el “niño” que necesita el amor incondicional de ella; también puede ser que asuma la voz del macho alfa o prepotente en su plan seductor. Por supuesto, la dama responderá al seductor con las opciones que su patología o su salud mental le permita. Si en su inconsciente asume el rol de madre aceptará al “hijo” que busca una mamá.

Aquella pregunta tiene otra fórmula: ¿En qué lugar estás parado cuando hablas? Los lugares de los que hablamos son muchos. Algunos seres humanos hablan desde el cielo o desde un mundo imposible donde todo es armonía y amor; otros creen estar en un púlpito dando clases de moral o en la cátedra de una universidad enseñando lo que nunca estudiaron. Es muy distinto el punto en el que se posesionan Petro y Uribe, el creyente y el ateo, el victimario y la víctima.

Asimismo, todos tenemos una colección de máscaras que nos cambiamos permanentemente. No hay mejor ejemplo que los políticos, los psicópatas o los políticos psicópatas. Su patología es tan arraigada que en una misma presentación en televisión se ocultan tras cuatro o cinco antifaces sin que la audiencia se percate. El defensor de los derechos humanos, la fascista que intentará matar de hambre a los maltratadores pobres en cuarentena, el defensor de los derechos de las mujeres y el dictador marxista que no soporta que los burgueses se hayan ido el fin de semana para su casa de campo en tiempos de la pandemia: son todas máscaras.

El filósofo Michel Onfray tiene una cuarta modalidad para explicar el mismo fenómeno; define el sujeto en relación con la institución o el relato que lo hace posible. Así, mi identidad de sujeto musulmán es dada por esa religión o por esa doctrina; mi identidad de persona conservadora o marxista es creada en mi mente por el respectivo partido. Ser sujeto es estar sujetado por una institución o una ideología porque no hay un yo que decida inscribirse en una u otra. Las identidades políticas o religiosas son como máscaras que hoy me pongo y que un año o tres meses después puedo cambiar. Son las voces que hablan por mi boca o los lugares que ocupo cuando expreso el que creo que es mi pensamiento, pero que en realidad es mi rollo cerebral grabado por los otros.

¿Quién es el que por tu boca habla? ¿Cuál es tu papel en cada drama o comedia en que participas? No soy más que máscaras, identidades, relatos y roles sin un yo o actor oculto atrás.

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