En la nueva
forma de familia, conocida como amigos con derechos, se da con frecuencia el
caso de la mujer que tiene hijas adolescentes y no quiere un nuevo esposo en
casa debido al riesgo enorme que eso implica para ellas. Por esto, ella
prefiere visitar la residencia de su amante y hasta puede aceptar recibirlo en
la suya sin ningún peligro para sus hijas.
Del caso
contrario también se conocen experiencias desastrosas cuando es el hijastro o
la hijastra quien se enamora de la madrastra o el padrastro, respectivamente,
como si la tragedia escrita por Sófocles tuviera múltiples versiones que
obsesionaron al Dr. Freud para explicar el surgimiento del deseo en todo ser
humano y la aparición de la consciencia o el yo. El inmortal Gabriel García
Márquez no pudo soportar la tentación de escribir la versión marxista de la
tragedia en un guion para una película titulada Edipo alcalde.
Uno de estos
casos confusos lo encontramos en la historia del emperador romano Constantino,
el mismo responsable del triunfo del cristianismo. Antes de su matrimonio con Fausta había
tenido un hijo extramatrimonial con una mujer llamada Minervina. El chico
llamado Crispo fue criado en el palacio al lado de su joven madrastra. Hay
tantas versiones del enredo que los historiadores no se han puesto de acuerdo.
Para Fausta
era importante sacar del camino al muchacho como heredero al trono imperial
para que uno de sus hijos lo remplazara y por eso pudo inventar el cuento de un
intento de violación por parte del muchacho. Helena, la santa madre de
Constantino, que no la iba bien con su nuera, le pudo insinuar a su hijo que la
seductora era Fausta y no el muchacho. De todos modos, al pobre Crispo le
montaron un juicio --como los que se acostumbran en Colombia con los opositores
del gobierno-- y fue ejecutado por orden de su propio padre. Fausta murió poco después en extrañas
circunstancias también.
Otro caso
sucedió en la casa del Felipe II, señor del imperio español entre los años 1556
y 1598. De su primer matrimonio con María Manuela de Portugal nació Don Carlos
de Austria; la madre murió cuatro días después del parto en 1545. Para el tercer matrimonio de Felipe con la
hermosa francesa Isabel de Valois, el chico ya tenía 14 años. Don Carlos presentó graves trastornos
mentales que se han tratado de relacionar con la condición de primos hermanos
por partida doble de sus padres y con el paludismo.
Como el chico
intentó declararse rey de los países bajos (parte del imperio español en ese
tiempo) el holandés Guillermo de Orange intentó convertirlo en mártir y
precursor de la independencia e inventó la leyenda de la relación amorosa con la
madrastra, razón por la cual habría sido asesinado por Felipe. Verdi haría del
chisme una ópera, Don Carlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario