El ministro
de salud Alejandro Gaviria se declaró ateo e inmediatamente el exprocurador
Ordoñez buscó un micrófono para condenarlo: “Colombia no merece ministros ateos
que promuevan la muerte”. El papa Francisco
visita a Egipto pocos días después de que los terroristas musulmanes atacaran
iglesias cristianas coptas de la región.
La periodista Diana Sofía Giraldo expresa su molestia en columna de un
periódico de Medellín porque el padre Francisco De Roux dijo que Jesús no
resucitó.
Por otro
lado, los anticlericales están más alborotados que nunca y se expresan con
mucho odio contra los cristianos, sin diferenciarlos, en el debate sobre
educación sexual desencadenado por las cartillas de Gina Parody y el colectivo
Colombia Diversa como también, por el triunfo del No en el plebiscito tramposo
del Gobierno Santos. Los columnistas de
prensa saben que ninguna nota es más leída y compartida en redes sociales que
aquellas que hacen burla de la iglesia católica o de los sacerdotes y pastores
siempre sobre la base de generalizaciones o la utilización de todo tipo de
falacias, como la de la amalgama ya comentada aquí.
Pero, además,
los columnistas anticlericales a ultranza, generalmente mamertos, y sus
seguidores son notablemente ignorantes en materia religiosa pues parece que
nunca han leído nada de historia. Esto
último lo he notado en los comentarios que se hacen en redes con motivo de la
celebración de los 500 años de la Reforma protestante. Contra Lutero repiten los mismos clichés y
frases de cajón de los manuales marxistas como si para ellos todas las
expresiones religiosas de la humanidad fueran la misma vaina y no tuvieran
aspectos positivos; ni siquiera se han enterado de que el marxismo y otras
ideologías políticas son sucedáneos engañosos de la religión.
De todos
modos, es bienvenido el debate, una novedad en Colombia gracias a las redes
sociales porque el Estado nunca se ha preocupado por formar a los jóvenes en
estas materias. Cada colegio presenta el
cuento conforme a la religión del mismo y, cuando se trata de los colegios
oficiales, son los maestros marxianos o chavistas quienes llevan la voz
cantante con su anticlericalismo doctrinario y simplista. Como fenómeno paradójico debo señalar el
desinterés en la mayor parte de los colombianos por los debates relacionados
con la religión, aunque el enfoque sea serio.
Para algunos escépticos el tema no vale la pena; para los creyentes, por
su parte, la discusión está cerrada y no quieren oír nada que perturbe su fe de
carbonero y desinformada.
Las religiones
tienen dos aspectos. Uno, comprende la
intolerancia, el terrorismo, los escándalos de sus líderes, los dogmas y los
fanatismos: todo eso debe ser superado: El segundo, implica la tolerancia, la
compasión, la igualdad de todos los seres humanos, y en esto todos estamos de
acuerdo. He ahí nuestra misión.
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