La historia de los judíos es la historia de Dios o,
mejor, para no molestar a nadie, es la historia del monoteísmo.
Cuando comencé la segunda y última temporada de mis
colaboraciones con La Tarde, dediqué varias notas a resumir los avances que en
materia de arqueología y otras ciencias nos mostraban una visión distinta de
nuestra tradición judeocristiana pues, a pesar de que algunos teólogos
postulaban la historicidad de la Biblia, ahora se reducía a mitologías o leyendas. Sorprendentes estudios probaban que el Éxodo
no sucedió y que los hebreos eran politeístas antes de ser llevados a
Babilonia; nunca existió el esplendoroso poderío de Salomón en el siglo X a. C.,
y Jerusalén adquirió cierto desarrollo en el siglo VII, el mismo siglo en que
fue borrada del mapa por Nabucodonosor
II.
Acaba de aparecer una nueva versión de La historia de
los judíos, escrita por Simon Schama, catedrático de la Universidad de
Columbia, que cuestiona aquella visión moderna, minimalista o escéptica,
apoyado en nuevos descubrimientos arqueológicos que nos transportan a los
tiempos en que los hebreos enfrentaban a los filisteos cerca al año 1100 a. C,
es decir, al tiempo de los jueces en la cronología establecida por los
eruditos. Aunque su análisis no se
aparta mucho de las teorías cuestionadas, invita a revisarlas.
En opinión de Schama, el libro de Esdras y Nehemías
sería el único de la Biblia contemporáneo con los eventos que cuenta. Por ello considera que en el año 445 a. C. llegaron
estos personajes, comisionados por Jerjes, el emperador persa, a reconstruir
las murallas de Jerusalén e iniciar la religión del pueblo elegido que ya no
aceptaría otro dios distinto a Yahvé. En
esa pequeña comunidad de judíos retornados, sometidos a la organización
sacerdotal, sin la injerencia de un gobierno civil, apoyados por Jerjes, surgió
la religión de un solo Dios.
Cuando propuse el año 398 a. C. como el año del
comienzo del monoteísmo en Jerusalén, me basé en una nota marginal de la Biblia
católica que daba ese año como el de la llegada de Esdras a Judea con los
libros sagrados en su equipaje. Si
realmente llegó en el 445, no fue muy equivocado mi cálculo si tenemos en cuenta que son
necesarias unas cuantas décadas para convencer a un grupo de feligreses
politeístas que solo hay un dios, Yahvé. Cuando en Atenas moría Sócrates en el año 399,
nacía el oscurantismo en Jerusalén.
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