martes, 7 de octubre de 2025

Un debate entre columnistas

 

El asesinato del joven Charlie Kirk, líder del Partido Republicano de los Estados Unidos, produjo el 22 de septiembre un curioso encuentro de dos columnistas de distintos periódicos. Uno, el politólogo, filósofo y músico Tomás Molina publicó en El Espectador un ataque feroz e injusto contra el joven norteamericano, como si estuviera justificando el asesinato; por el otro lado, en La República, el conocido Alberto J. Bernal-León rindió un sentido homenaje al asesinado, de quien escribió: “(...) Trump es hoy presidente gracias al incremento que vio en el voto juvenil (...) Y ese voto se lo debe a una persona: Charlie Kirk. 

Es de público conocimiento que la mayoría de los columnistas de El Espectador son de izquierda, defienden a ultranza las barbaridades del exguerrillero Gustavo Petro, exaltan el perverso enfoque de género en su versión posmoderna y son fanáticos del movimiento Woke en su proyecto destructor de la cultura occidental. Eso es lo que hace en su escrito Tomás Molina para tachar de mentiroso al joven Kirk.  

En Cambio, La República es un periódico serio especializado en economía. Aunque el libertario Bernal-León no está totalmente de acuerdo con Kirkresalta las cualidades del joven: “fue un líder de opinión que SIEMPRE buscó que las diferencias de ideología se dirimieran con discusiones en la plaza pública, sin violenciaY lo que es más importante, Bernal-León plantea la discusión sobre los abusos de la izquierda posmoderna en la cuestión sexual de los niños y en la violenta cultura del wokismo que defiende Molina. 

Este último se dedica a insultar al joven asesinado y enumerar algunos de los elementos de la ideología mamerta: solidaridad con el pueblo palestino (sin nombrar a los terroristas de Hamas)además, plantea los conceptos vagos del enfermo mental y cínico que nos gobierna: ecología, igualdad, derechos, trabajo digno y casa propia. Como si la izquierda hubiese logrado algo positivo en esos campos en algún país.  

Tres días después, otro columnista de La República, Andrés Otero Leongómez asumió una postura similar a la de Bernal-León y relacionó el asesinato de Charlie Kirk con el de Miguel Uribe Turbay, ambos de derecha o conservadores“lo irónico es que cuando asesinan a un líder conservador, la izquierda aplica su doble rasero, y busca justificar el crimen alegando que la víctima se lo buscó (como hizo Molina); pero cuando es uno de los suyos, invocan persecución política, incitan a la protesta social, encienden ciudades y hacen activismo político con el dolor colectivo”. El paréntesis es mío. 

La derecha o los conservadores defendemos nuestras identidades de manera similar a como lo hace Giorgia Meloniprimera ministra italiana: “soy madre, soy mujer, soy cristiana y soy italiana”. Es decir, luchamos por nuestras familias como fundamento de la sociedad, por la democracia, la nacionalidad, nuestra religión, y rechazamos todo lo que defiende la izquierda: la sexualidad sin género o género no binarioel ingreso de los musulmanes terroristas a territorio cristiano; la destrucción de nuestra cultura y de la especie humana. 

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