martes, 6 de mayo de 2025

El evangelio de Petro


Michel Onfray hace en su texto Decadencia, subtitulado Vida y muerte de Occidente, una crítica muy bien fundamentada al cristianismo: “¿Qué clase de Dios es ese que prefiere al ladrón antes que a su víctima?”; “¿Como pude uno creer tales necedades? Son enseñanzas esotéricas consolidadas con viejos cuentos y viejas leyendas”. Esas críticas, tomadas del libro Discurso verdadero contra el cristianismo, de Celso, son aplicables al discurso de Gustavo Petro. 

La comparación de la religión con la política no es arbitraria; es la conclusión de muchos estudios, en particular del excelente trabajo del monje y teólogo español Lluís Duch en su libro Religión y política (2014). Dice Duch que toda religión tiene ambiciones políticas, y toda política está determinada por impulsos religiosos abiertos o soterrados.

Como las estrategias usadas por las guerrillas o por el Partido Comunista en Rusia, China y Cuba no lograron resolver los problemas sociales ni establecieron el cielo en la tierra, entonces los mamertos decidieron asumir el proyecto cristiano para la toma del poder aprovechando el hecho de que nuestras sociedades siguen siendo tan mal informadas como Galilea en el siglo I.

Esa visión religiosa de los problemas sociales es similar a la que presentan los movimientos románticos, basada en el cuento de los pobres buenos y los ricos malos (que no podrán entrar al reino de los cielos). Me refiero al romanticismo de comienzos de los siglos XIX y XX y que parece repetirse en estos tiempos.

Dos prestigiosos columnistas, Felipe Zuleta y Pablo Felipe Robledo, entre otros, han afirmado que nuestro presidente está actuando como un loco. Recordemos que último “mesías” judío, Shabtai Tzvi, en el siglo XVII, era un enfermo mental. Estudios psiquiátricos han mostrado el alto porcentaje de políticos psicópatas.

Si para los cristianos, la caridad era la alternativa, para Petro y la izquierda, los subsidios que salen de los impuestos pagados por los ricos resolverán los problemas y garantizarán la permanencia de izquierda en el poder. Si el medio para ir al cielo eran los sacramentos, el voto coaccionado es el ritual que mantiene a los dictadores en el poder en Corea del Norte, Venezuela, Nicaragua y otros países.

Los apóstoles de la nueva religión comunista son intelectuales y maestros; los cristianos se han creído el “pueblo elegido” de Dios y por eso creen en todas las promesas de los populistas.  Rousseau se atrevió a decir que el hombre es bueno por naturaleza y que la sociedad lo corrompe. Ese es el principio de la ingenua paz tota petrista, pero el psicoanálisis y la ciencia demostraron en el siglo XX que Rousseau estaba equivocado.

Hay una tenue línea entre cristianismo y marxismo, razón por la cual el ELN fue fundado y dirigido por curas españoles. El sacerdote colombiano Camilo Torres Restrepo estudió en la Universidad Católica de Lovaina. Allí mismo Petro se imaginó salvador del Planeta, aunque para ello tenga que acabar con nuestra economía. Cerca al monte Sinaí, Petro promulgó su decálogo. Se cree reencarnación de Moisés.

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