jueves, 29 de mayo de 2025

Repugnante feminismo

 

Es repugnante el feminismo de la paridad de género utilizado por el paramilitarismo y muchos partidos, incluido el Pacto Histórico. Aprovechando esa farsa feminista, el petrismo metió en listas cerradas para Congreso a la exesposa de Gustavo Petro (la exguerrillera Mary Luz Herrán), a la exesposa de Roy Barreras y a la hermana de María José Pizarro. 

Si en Colombia hay desigualdades que afectan a otros grupos, etnias o comunidades en peores condiciones que las mujeres de las clases altas o de la “rosca” de los partidos, ¿por qué no se reconoce la paridad en los cargos públicos para ellos también? Me refiero a los negros, campesinos, indígenas y diferentes, entre otros. 

Existe un feminismo democrático que la mayoría de los colombianos apoyamos, incluida la comunidad LGBTIQ+, con todos sus derechos consagrados en nuestra Constitución Nacional. También existe el feminismo posmoderno de izquierda o de la teoría Queer, impulsado por Judith Butler y Paul Beatriz Preciado, aplicado erróneamente por nuestra Corte Constitucional con fundamento en el enfoque de género del Acuerdo de paz: todo hombre puede pensionarse a los 57 año si se declara mujer ante un notario. Ridículo. 

Claudia Goldin ganó el Nobel de Economía 2023 por sus investigaciones sobre la disparidad de los salarios entre hombres y mujeres Mostró que todo el discurso feminista en este campo es engañoso y que los determinantes de tal disparidad son históricos o económicos por la decisión de muchas mujeres de ganar menos y disponer de más tiempo para participar en la crianza de sus hijos.   

Es repugnante el feminismo que llevó a la cárcel al futbolista Dani Alves por el montaje realizado por una mujer que lo acompañó al baño después de embriagarse y consumir drogas con él en una discoteca, y de rechazarlo maliciosamente en el “último momento para provocarlo y recibir 150 mil euros de indemnización. Es un truco perfecto. El kit del consentimiento afirmativo, condicionante de una relación sexual, es la perversión de las relaciones íntimas. 

Repugnante feminismo es El Violentómetro creado en México para que las mujeres, antes de casarse, estén alertas a los indicios sospechosos de violencia de sus maridos. ¿Qué hombre se va a casar en esas condiciones? Es el desconocimiento de la condición amorosa y del carácter especular de las relaciones humanas: mi tratamiento contigo está condicionado por tu conducta, y viceversa. Es el mito de “los hombres malos y las mujeres santas.    

El psicólogo Jonathan Haid acaba de publicar el libro La generación ansiosa, y lo resume así: “Estas dos tendencias —la sobreprotección en el mundo real y la infraprotección en el virtual— son las principales razones por las cuales los niños nacidos a partir de 1995 se convierten en la generación ansiosa 

El repugnante feminismo combina la moral religiosa con la mitología posmoderna en la que el otro no existe. El celular que dan a sus niños en la cuna prepara los feminicidas y abusadores de menores. Ustedes, feministas, los criaron. ¡Hipócritas! 

 

martes, 20 de mayo de 2025

El futuro de la iglesia (2)


Propuse en mi columna anterior el origen de la iglesia católica (siglo V) y la Reforma protestante (siglo XVI) como acontecimientos fundamentales en la historia del cristianismo para analizar el futuro de la que sigue siendo la iglesia mayoritaria en América Latina. En esta nota discutiré la Reforma luterana no sin antes hacer una rápida referencia a sus antecedentes. 

Aunque el siglo X fue el más corrupto en la historia del papado, los siglos siguientes se caracterizaron por acciones no santas como la guerra de las investiduras o la confrontación de las monarquías; las cruzadas de los siglos XIII y XIV fracasaron casi todas en su intento por recuperar los lugares sagrados de Jerusalén dominados por los musulmanes desde el siglo VII.  

Con el Renacimiento y el surgimiento de sectas cristianas herejes, como los cátaros, aparecieron críticos del dogma en el interior de la iglesia entre los cuales se destacan Jan Hus, John Wycliffe y Girolamo Savonarola. El primero fue condenado a la hoguera en 1415 por el concilio de Constanza, el segundo murió mientras enfrentaba el juicio de la Inquisición, y el último también fue condenado a la hoguera en Florencia, Italia. 

En una columna reciente conté la historia del humanista Poggio Bracciolini (funcionario de la curia romana durante el pontificado del corrupto papa Juan XXIII condenado por el concilio de Constanza) quien descubrió en una biblioteca el libro de Tito Lucrecio Caro (c. 99 a. C. c. 55 a. C.), De rerum natura o La naturaleza de las cosas, que contribuyó a cambiar la historia de Occidente, a iniciar la modernidad y a mostrar la decadencia de la iglesia o lo que Nietzsche llamaría “la muerte de Dios”. 

Con esos antecedentes, el monje Martín Lutero inició en 1517 la Reforma protestante, una crítica a la religión católica inspirada en una nueva interpretación de las sagradas escrituras. Entre sus principios teológicos tenemos la predestinación (unos humanos están destinados por Dios al cielo y otros al infierno); solo la gracia de Dios nos puede salvar; la relación con Dios es personal y por eso no es necesario el clero; cada creyente es libre para interpretar la Biblia. 

Como Lutero tuvo el apoyo de gobernantes prusianos cansados de los impuestos y el poder de la iglesia, la Reforma triunfó; aparecieron otros reformadores como Calvino; la contrarreforma de la iglesia ratificó sus dogmas; las guerras entre católicos y protestantes se prolongaron hasta 1648. Pocos años después apareció Baruch Spinoza, un judío seguidor de Lucrecio y autor de una crítica demoledora de las religiones y que mantiene su influencia en los grandes filósofos contemporáneos. (Recomiendo los vídeos de YouTube sobre Spinoza).  

El poder reside en el lenguaje. Las ideologías religiosas y políticas no se enseñan, se nos obliga a creer en ellas cuando somos niños o adolescentes. Internet hará que tales ideologías continúen en decadencia. Es el fin de los grandes relatos religiosos y políticos. El desafío del papa León XIV es enorme.