La negación
de la diferencia de los géneros sexuales es el camino a las perversiones.
Cuando la Corte Constitucional decide que la elección de género es una acto
absolutamente caprichoso o libre, está convirtiendo nuestra Constitución
Nacional en el libreto de todo tipo de perversiones sexuales y está negando
toda posibilidad de convivencia entre los ciudadanos.
Ese sujeto
que puede cambiar caprichosamente de identidad de género cada ocho días es un
perverso. O un farsante, que busca un beneficio como adelantar su edad de
jubilación si es un varón que decidió “libremente” ser una mujer.
Ese sujeto
perverso que postula nuestra Corte tiene otros nombres: sujeto proteico,
cambiante o fluido. Es el mismo sujeto del enfoque de género marxista inventado
por la filósofa norteamericana Judith Butler en su texto El género en disputa,
citado y plagiado por la mayoría de las representantes lesbianas o transgéneros
del feminismo radical.
Dice Slavoj
Zizek: “La teórica paradigmática de esta nueva forma de subjetividad es Judith
Butler, y aunque insiste en su carácter “subversivo”, resulta fácil demostrar
que dicha subjetividad, que rechaza cualquier identidad fija y está obsesionada
con una permanente y traviesa reinvención discursiva, encaja perfectamente con
la sociedad consumista y mercantilizada contemporánea”. Es decir, los perversos
ya existen en la sociedad capitalista, pero el marxismo y nuestra Corte buscan convertirlos
en modelos universales.
El sujeto que
puede cambiar de género cada vez que se le ocurra es el mismo de las madres que
pueden interrumpir su embarazo cuando quieran hasta la semana 24, a no ser que
esté cobijada por una de las tres causales que lo permiten en cualquier tiempo,
inclusive cuando el niño es completamente viable, lo que en realidad es un
asesinato. La ciencia evoluciona, pero nuestras cortes no lo saben. Si todas
las facultades de derecho en Colombia tienen un curso de filosofía del derecho tan
mediocre como el que se daba en la mía, el problema está allí.
Como el
enfoque de género marxista es constitucional por el Acuerdo de paz, todo
colombiano será libre de tener relaciones sexuales con niños o niñas, siempre y
cuando den su consentimiento. Organizaciones de pedófilos en diversos países y
un grupo de filósofos marxistas franceses (algunos homosexuales) han reclamado la
legalización de la pedofilia a sus asambleas legislativas.
El desenlace
lógico de la visión de la Corte Constitucional será, en pocos años, legalizar
el incesto o las relaciones sexuales de padres con hijos y entre hermanos, como
postula el mismo enfoque para acabar con la organización familiar, única forma
efectiva de abolir el capitalismo, la democracia y toda sociedad.
En fin, la
libertad no es un capricho irresponsable como suponen la ideología de izquierda
y la Corte Constitucional. No hay un fantasma sin género en la máquina cerebral
que decide su género e identidades. El Acuerdo con los pedófilos de las FARC
volvió constitucional el marxismo con todas sus aberraciones.
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