lunes, 18 de diciembre de 2017

LA MIRADA






Como es imposible saber lo que las personas y las cosas son en sí mismas, nos tenemos que consolar con la mirada que nosotros podamos echar sobre ellas. Eso vale también cuando nos referimos a personajes históricos porque, además, el concepto que expresemos sobre ellos se correlaciona muy bien con lo que cada quien es. Si leo la biografía de alguien, en el momento de transmitirla resaltaré de manera inconsciente aquellos aspectos que más me interesa describir u ocultar de mí mismo.

A un grupo de Facebook interesado en la historia, le pregunté esta semana: ¿Qué significa para Occidente la Reforma luterana? Hubo muy buenos comentarios, la mayoría de los cuales resaltaban el aspecto central de la reacción de Martín Lutero a la corrupción de la iglesia romana en el negocio de las indulgencias.

Algo similar me encontré en los artículos de opinión publicados en los medios este año (creo que leí unos 15) con motivo de los 500 años de esa verdadera revolución cultural.  Si bien, algunos resumían bien los elementos centrales de esos eventos, muchos presentaron mejor una crítica a los errores del monje rebelde, como su antisemitismo o su actitud represiva con el movimiento campesino que por esos días se presentó en Prusia. El anticlericalismo era evidente en estos casos.

Cuando se trata de asuntos históricos nos conformamos con el relato de los hechos que trae cualquier texto; pero el gran vacío que queda es el análisis cultural de esos mismos hechos, algo en que fallaban nuestros manuales cuando existía esa cátedra y que esperamos se corrija ahora cuando se intenta incluir nuevamente la historia en el plan de estudios básicos.

La Reforma la podemos presentar como el comienzo del capitalismo y como la reorganización de la comunidad burguesa para enfrentar el poder de la iglesia romana.  También podemos hacer un psicoanálisis del comportamiento francamente neurótico de Lutero, tal como lo muestra el libro de Lyndal Roper titulado Martín Lutero: renegado y profeta, de editorial Taurus, 2017.  La mirada oficial de la iglesia romana se refiere a un hereje que desconoce el poder del clero de vender los méritos de cristo y facilitar el ingreso al cielo de los pecadores. 

En opinión de Jacques Barzun, la Reforma no solo fue una revolución religiosa que despertó la libertad de opinión, fomentó el nacionalismo, elevó el prestigio de la lengua vernácula, cambió la actitud hacia el arte, el trabajo y la emoción humana; acabó el ancestral sentido de la unidad de occidente y puso las bases para el nacimiento del sujeto. Si mi relación con Dios es personal, tengo derechos y lucharé por una sociedad en la que sean respetados.

Es lamentable que en Colombia sigamos aceptando que la izquierda y los intelectuales anticlericales hayan remplazado a la iglesia en el rol de señalarnos que su mirada es la verdadera o la mejor. ¡Líbranos, Señor, de las comisiones de la verdad!

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