jueves, 25 de mayo de 2017

DOS FORMAS DE CORRUPCIÓN






Aunque en redes sociales se presentaron muchos memes para ridiculizar el carácter natural de la corrupción señalado por uno de los involucrados en el carrusel organizado en Bogotá por el Polo Democrático Alternativo durante la administración del nieto de mi general Rojas Pinilla, son evidentes sus determinantes genéticos.

En todas las sociedades humanas existen la selección por parentesco y el altruismo recíproco; la primera es la causa del nepotismo; el segundo condiciona el clientelismo o le intercambio de favores entre el político y el elector: “te doy $20.000 por tu voto”.  Otro determinante de la corrupción, distinto a la genética, es el escaso desarrollo de un país, causa y efecto del fenómeno.  La corrupción no es asunto de los “malos”; es un fenómeno natural y universal.

Los escándalos de corrupción, como los recientes de Odebrecht y Reficar que involucraron los gobiernos de Uribe Vélez y Juan Manuel Santos, nos impiden ver otro aspecto de la corrupción política y que será la base para que la izquierda pueda acceder al poder en próximas elecciones.  Me refiero al patrocinio. En tanto que las relaciones de patrocinio se realizan de cara al beneficiario del acto ilícito, el clientelismo actúa a través de intermediarios como los líderes de los barrios. Los líderes comunistas de los sindicatos de educadores adoctrinan a sus afiliados y a los estudiantes; las guerrillas secuestran a los niños para convencerlos de su ideología; otros comunistas infiltran diversos estamentos públicos y privados. 

Mientras la izquierda se muestra agresiva contra el clientelismo, oculta el patrocinio, la forma de corrupción que ha servido a muchas dictaduras, por ejemplo, al camarada Stalin, al peronismo argentino (apoyado por los sindicatos) o al partido comunista chino.  Es lo mismo que puede suceder en Colombia con la estrategia principal de las FARC y sus aliados.  Además de que controlan pequeños partidos como el Polo, la Alianza Verde, Marcha Patriótica de Piedad, Progresistas de Petro, Unión Patriótica, etc., se sirven de numerosos “colectivos” –como ellos los llaman— de maestros, milicias, sindicatos, artistas, intelectuales, organizaciones étnicas y campesinas o la comunidad LGBTI, todas ellas muy próximas a la ideología de las guerrillas. 

En la derecha, el clero y los pastores evangélicos han cumplido con la misma función de patrocinio y adoctrinamiento, cada día menos efectiva. La derecha y el centro seguirán jugando a la otra corrupción, a la compra de votos pobres y a la promesa de buenos contratos para las empresas que financien las campañas.  Izquierda y derecha aplican ambas formas de corrupción; pero cada una enfatiza la que más le favorece.

Tremenda tragedia la de una nación que se prepara para escoger entre dos formas de corrupción en las próximas elecciones. Una es la corrupción que hará que todo siga igual con “mermelada” y la adjudicación de contratos; otra es la corrupción de las FARC que es la misma de Maduro.

viernes, 5 de mayo de 2017

LA RELIGIÓN ESTÁ DE MODA




El ministro de salud Alejandro Gaviria se declaró ateo e inmediatamente el exprocurador Ordoñez buscó un micrófono para condenarlo: “Colombia no merece ministros ateos que promuevan la muerte”.  El papa Francisco visita a Egipto pocos días después de que los terroristas musulmanes atacaran iglesias cristianas coptas de la región.  La periodista Diana Sofía Giraldo expresa su molestia en columna de un periódico de Medellín porque el padre Francisco De Roux dijo que Jesús no resucitó.

Por otro lado, los anticlericales están más alborotados que nunca y se expresan con mucho odio contra los cristianos, sin diferenciarlos, en el debate sobre educación sexual desencadenado por las cartillas de Gina Parody y el colectivo Colombia Diversa como también, por el triunfo del No en el plebiscito tramposo del Gobierno Santos.  Los columnistas de prensa saben que ninguna nota es más leída y compartida en redes sociales que aquellas que hacen burla de la iglesia católica o de los sacerdotes y pastores siempre sobre la base de generalizaciones o la utilización de todo tipo de falacias, como la de la amalgama ya comentada aquí.

Pero, además, los columnistas anticlericales a ultranza, generalmente mamertos, y sus seguidores son notablemente ignorantes en materia religiosa pues parece que nunca han leído nada de historia.  Esto último lo he notado en los comentarios que se hacen en redes con motivo de la celebración de los 500 años de la Reforma protestante.  Contra Lutero repiten los mismos clichés y frases de cajón de los manuales marxistas como si para ellos todas las expresiones religiosas de la humanidad fueran la misma vaina y no tuvieran aspectos positivos; ni siquiera se han enterado de que el marxismo y otras ideologías políticas son sucedáneos engañosos de la religión.

De todos modos, es bienvenido el debate, una novedad en Colombia gracias a las redes sociales porque el Estado nunca se ha preocupado por formar a los jóvenes en estas materias.  Cada colegio presenta el cuento conforme a la religión del mismo y, cuando se trata de los colegios oficiales, son los maestros marxianos o chavistas quienes llevan la voz cantante con su anticlericalismo doctrinario y simplista.  Como fenómeno paradójico debo señalar el desinterés en la mayor parte de los colombianos por los debates relacionados con la religión, aunque el enfoque sea serio.  Para algunos escépticos el tema no vale la pena; para los creyentes, por su parte, la discusión está cerrada y no quieren oír nada que perturbe su fe de carbonero y desinformada.

Las religiones tienen dos aspectos.  Uno, comprende la intolerancia, el terrorismo, los escándalos de sus líderes, los dogmas y los fanatismos: todo eso debe ser superado: El segundo, implica la tolerancia, la compasión, la igualdad de todos los seres humanos, y en esto todos estamos de acuerdo. He ahí nuestra misión.