domingo, 13 de noviembre de 2016

GANÓ EL SÍ




RESUMEN DEL IMPROVISADO “NUEVO” ACUERDO

1.     No se acogió la idea de quienes exigían una reclusión tradicional en cárceles para los guerrilleros acusados de delitos graves.

2.     Se mantiene la conexidad del narcotráfico con el delito político por vía jurisprudencial.

3.     Se admite la revisión por vía tutela de los fallos de los tribunales especiales, lo que no deja de ser engaño pues lo que se pedía era una segunda instancia y la supresión de la JEP, Jurisdicción Especial para la Paz.

4.     Se reducen los aportes estatales para el nuevo partido de las FARC, en un 30 por ciento. Otro engaño.

5.     La guerrilla se compromete a presentar una lista de sus bienes, cuando los representantes del “No” exigían que tal lista debía formar parte del acuerdo mismo.

6.     Se mantienen las 10 curules en el Congreso para las FARC, aunque los representantes del “No” exigían como condición previa para las mismas el cumplimiento de la pena privativa de la libertad.

7.     Se mantiene el fraude de la confesión como coartada de la impunidad

8.     Se mantiene el juicio contra terceros comprometidos en el conflicto por parte de la JEP.  No se aclara la cosa juzgada.

9.     La reforma agraria integral, con su creación de un paraestado, queda en una especie de limbo jurídico. Incertidumbre en uno de los puntos más peligrosos y dañinos de los acuerdos.

10. Se retocaron elementos de redacción como el enfoque de género que nada tienen de sustanciales, pero dejan contentos a los cristianos.

11. El acuerdo no entrará todo a ser parte de nuestra Constitución, pero sí la afectará parcialmente.

12. No se ha aclarado el carácter de los acuerdos como un pacto especial, al que también se opusieron los representantes del “No”.

13. Las peticiones de las víctimas no se tuvieron en cuenta.

14. En suma, no hubo negociación.  Les dejaron a las FARC las propuestas de los representantes del No para que ellas decidieran lo obvio.



EN FIN, TODO UN CONEJAZO. GANÓ EL SÍ Y EL GOBIERNO NO RESPETÓ EL PLEBISCITO.  EL URIBISMO CANALIZARÁ EL DESCONTENTO NACIONAL (ESPECIALMENTE AHORA CUANDO SE HA DENUNCIADO LA TRAMPA DE SANTOS PARA OBTENER SU REELECCIÓN) E IMPONDRÁ EL PRÓXIMO PRESIDENTE, TAL COMO LO PRONOSTICÓ RUDOLF HOMMES.

domingo, 6 de noviembre de 2016

LA CUESTIÓN RELIGIOSA



A veces se olvida que la mayoría de los colombianos comparten una visión cristiana, católica o de otro tipo, y que en el marco de nuestra Constitución Nacional ellos tienen derechos inalienables, aunque eso sea muy difícil de entender para quienes son ateos, agnósticos o anticlericales.  

Con esta premisa podemos analizar los dos grandes debates en que hemos estado involucrados: las cartillas de Colombia Diversa sobre educación sexual y el plebiscito sobre los acuerdos de La Habana.  En particular, me interesa aquí la discusión sobre los acuerdos porque también se relacionan con la ideología de género.  Discutiré el artículo publicado en El Espectador el pasado 19 de octubre por el columnista Jorge Gómez Padilla compartido casi 20 mil veces en Facebook, fenómeno inusual pues en esa misma edición del periódico el resto de escritos de opinión apenas contaron con uno o dos centenares de reproducciones.  Tan significativo es el escrito como la reacción impresionante de los lectores.

La nota relaciona el voto negativo de las iglesias cristianas al plebiscito con el impuesto que deberán pagar si es aprobada la reforma tributaria; se burla del exprocurador Alejandro Ordoñez por haber señalado que la ideología de género “está encriptada en los acuerdos” y afirma que el interés de los cristianos es “meter la enseñanza de la religión desde la educación primaria”; luego sostiene que si el uribismo y sus aliados se inventaron la ideología de género, desde la otra orilla corresponde denunciar la que sí existe: la “teología de género”, con la cual pretenden conquistar la presidencia.

La falta de coherencia y la irresponsabilidad del escrito son tan graves como la identificación que hace de los seis millones de votos por el “no” con las sectas cristianas “de garaje”, con el uribismo, con el fanatismo y la mala fe, mediante el uso de ese artificio conocido como amalgama, al que me referí en otra nota.  Más sorprendente aun es la acogida de los lectores, expresión de su rabia por haber sido derrotados en las urnas y de su incapacidad para entender o cuestionar un artículo.  De un momento a otro hemos descubierto que hay dos especies de colombianos absolutamente distintas e irreconciliables o que no entendemos lo que leemos y que carecemos de autocrítica.

El 8 por ciento de los ateos colombianos deben entender que la mayoría de los cristianos son honestos, no comparten las torcidas intenciones de algunas sectas, muchos (no todos) negaron los acuerdos con argumentos muy serios, defienden una visión distinta de la familia y la sexualidad a la que tienen los anarquistas y comunistas; ellos también hacen parte de una organización democrática y su cultura debe ser respetada como la de los indígenas, las negritudes o la comunidad LGTBI.
Las guerrillas y sus aliados de la extrema izquierda representan una religión laica, sin Dios, que recurre a todo tipo de argumentos y falacias, como todos los partidos, no solo el C.D., para ganar seguidores o votos.  La religión y la política son dos caras de la misma moneda