martes, 4 de julio de 2023

Otro fallo trascendental

 


La Corte Suprema de Estados Unidos acaba de tomar una decisión contra los errores que se venían cometiendo en ese país y en muchos otros, incluido Colombia, por la influencia de la izquierda o de lo políticamente correcto. La Corte acabó con la discriminación positiva, también conocida como la “acción afirmativa” en las universidades para favorecer el ingreso de los negros porque viola la garantía de igualdad de protección de todos los ciudadanos establecida en la Constitución Nacional.

Ese fallo tiene mucha relación con el proferido por nuestra Corte Constitucional hace unas semanas, en el sentido de que no existe el derecho de las mujeres a abortar o que no es un derecho fundamental. El año pasado la Corte norteamericana había declarado eso mismo, lo que influyó para que algunos estados declararan ilegal o punible el aborto.

El fallo también es un duro golpe al proyecto de la izquierda. La razón es sencilla. La izquierda inventa derechos para sus grupos hegemonizados o que la llevan al poder en elecciones como indígenas, movimiento feminista con enfoque de género, la Primera Línea y negros.

Quienes hayan leído el proyecto de Constitución Nacional chilena, redactado por la izquierda y que fue rechazado por el pueblo, debieron observar que se llaman “derechos sociales” a los que favorecen a sus electores.  De esta forma se crea una confusión con los derechos humanos o fundamentales. Y como la mayor parte de la ciudadanía desconoce la diferencia entre derechos sociales y fundamentales, cae en la trampa de la izquierda.

Nuestra Corte Constitucional está en mora de seguir la doctrina recuperada por la Corte estadounidense en el caso de la discriminación positiva que se viene aplicando en nuestras universidades hace varias décadas para favorecer a quienes les gusta vivir sabroso. Negritos “de malas”. No tiene sentido que el color de la piel, el género o la etnia sean utilizados para discriminar al 50 por ciento de los colombianos que no somos negros, mujeres, homosexuales o indígenas.

Nuestra democracia se fundamenta en el mito de la persona humana con derechos fundamentales iguales para todos; la persona es portadora del poder que delega en sus gobernantes. Cuando los partidos ganadores de las elecciones corren las líneas rojas de la ética o buena parte de sus electores actúan bajo coacción de organizaciones criminales o indígenas, las elecciones deben ser anuladas.

Además, la sentencia aludida crea enormes expectativas con relación al embeleco del ministerio de la Igualdad que no tiene otro objetivo que crear discriminación positiva. Es el caso de España. La igualdad de los niños, según la ministra de la Igualdad, Irene Montero, consiste en que tienen derecho a relaciones sexuales con un adulto siempre y cuando haya consentimiento. El propósito de esa aberración nace del enfoque de género de la izquierda que la misma ministra vino a recordarle a Gustavo Petro hace apena unos meses. Si los colombianos no están de acuerdo con la pederastia, “pueden llorar”.

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