Con motivo de las protestas de los médicos venezolanos
en 1999, el presidente Hugo Chávez decidió sustituirlos por los Médicos
Integrales Comunitarios, MIC, imitación de “los médicos descalzos” chinos
introducidos por Mao Zedong en 1965, un año antes de iniciar la terrible Revolución
Cultural.
En la versión original de Carlos Marx, los
campesinos no tenían una función revolucionaria por su apego a la propiedad de
la tierra y porque, en el desarrollo de los modos de producción, la revolución socialista
solo ocurriría necesariamente después del capitalismo. Sin embargo, la
revolución se ensayó en pueblos subdesarrollados con una economía medieval o
agrícola como Rusia (1917) y China (1948).
En los países asiáticos, el rechazo del
capitalismo o de la sociedad occidental burguesa llevó a los líderes de la
izquierda a considerar que los campesinos debían ser los educadores de los
burgueses. Una de las expresiones extremas de ese proyecto se presentó en
Camboya cuando los jemeres rojos o guerrilleros comunistas desalojaron
completamente la capital Phnom Penh y otras ciudades, trasladaron a sus
habitantes al campo para aprendieran de los campesinos entre los años 1975 y
1979.
Los médicos descalzos eran campesinos con una
formación paramédica mínima para llevar cuidados sanitarios a áreas rurales
donde no llegaban los servicios profesionales. Estos “médicos” fueron prohibidos
en 1981 con las reformas capitalistas introducidas por el Partido Comunista
Chino.
El proyecto de Chávez fue rechazado por las
organizaciones médicas venezolanas. También por las colombianas por el enorme
riesgo para la comunidad y porque no es una solución a la atención primaria y
la prevención, objetivos principales en el proyecto petrista de reforma a la
Ley 100 de 1993. Como el ponente fue Uribe, debe cambiarse.
El exministro Fernando Ruiz compara los MIC con
nuestros promotores de salud, aunque sin su preparación académica, que cumplen
funciones de prevención y atención básica en zonas rurales. Desde el año pasado
se vienen realizando unas mesas en el Congreso, organizadas por el Pacto
Histórico, para convalidar los títulos de estos paramédicos. Son unos 600 MIC,
la mitad de ellos son colombianos formados en Venezuela.
La izquierda considera que el nombre crea realidad.
Si los llaman médicos, entonces son médicos. Si a un criminal lo llamamos
“gestor de paz”, se convierte en un santo. El proyecto de los MIC se llama en
Venezuela Plan Barrio Adentro y en nuestro país parece ser el fundamento de la
Reforma Petro con una intención política y de adoctrinamiento. Todos los MIC
serían petristas, obviamente.
La palabra “integral” es otro abuso del lenguaje,
copiado de “teguas”, charlatanes alternativos, brujos o saberes ancestrales
para engañar a los incautos. No existe la ciencia integral o del todo. Los MIC tampoco
son comunitarios. Solo pretenden el control de las comunidades de la “Colombia
profunda”, donde la izquierda, bandas criminales y guerrillas coaccionan el
voto campesino.
Cada medida, proyecto o comentario de Gustavo Petro
es una amenaza para nuestras instituciones y un engaño para los colombianos mal
informados.