martes, 17 de mayo de 2022

NEPOTISMO

 

Las últimas elecciones desnudaron los aspectos más sucios de la política ya conocidos en los partidos tradicionales, pero que son más groseros en la izquierda disfrazada de “centro”. Los dirigentes de FECODE y los sindicatos, que mintieron cuando se presentaron como líderes de los bloqueos y la destrucción de nuestra infraestructura de transporte, fallaron en su intento de llegar al Congreso con el propósito de acabar con el uribismo, según dijo el gordito en permiso sindical permanente, Nelson Alarcón.

También falló Gustavo Petro porque no pudo meter a su exesposa, Mary Luz Herrán, a ganarse $ 34, 5 millones mensuales, “cuota alimentaria” para ella y los dos hijos que dio al “Señor de las Bolsas”. No falló el camaleón Roy Barreras, pues empujó a su esposa al Legislativo; tampoco falló la hija del guerrillero del M-19, Carlos Pizarro León-Gómez, en arrastrar a su hermana al Congreso.

Estamos cambiando las familias Turbay, Santos, Ospina, Gómez, Lleras y Char, entre otras, por las Márquez, López Lozano, Asprilla, Barreras, Córdoba, Cepeda, Pizarro, Benedetti, Petro, Robledo, etc. Las coaliciones no se hicieron para la primera vuelta presidencial por razones ideológicas y, más bien, primaron los intereses familiares. Un ministerio y un buen contrato público para un familiar son determinantes de los pactos. Las ideologías solo motivan a los tontos.

La vinculación de familiares al poder se llama nepotismo, expresión que viene de “nepote”, sobrino. Era muy común en la iglesia católica que el papa vinculara a la burocracia del Vaticano a familiares, hijos, amigos o amantes a los que se llamaba “sobrinos” para ocultar su verdadera condición o relación con el papa.

Francia Márquez ha sido líderesa en una comunidad en que había dominado la minería ilegal y que hoy es tierra cocalera, según los reportajes realizados por Salud Hernández en revista Semana. Allá están sus “sobrinos”. Otro caso es el de Isabel Cristina Zuleta, la elegida congresista por el Pacto Histórico, lideresa de la comunidad de Hidroituango, quien confesó, con el mismo cinismo de Gustavo Petro o Claudia López, su campaña sucia contra otros dos aspirantes a la presidencia de la República. Su función es destructiva y en clara consonancia con los planes de Petro de acabar con ese proyecto energético.

Los “líderes sociales” nos son, en su mayoría, ciudadanos decentes que luchan por los derechos humanos, el medio ambiente o los intereses de los pobres; son militantes de la izquierda que son asesinados en la guerra por el control de los territorios del narcotráfico, la minería ilegal y otros negocios sucios. De allí la orden dada por el Clan del Golfo de votar por Gustavo Petro y el apoyo del ELN y otras organizaciones criminales al Pacto Histórico.

El padrinazgo es la forma de corrupción más usada por la izquierda. Ese padrinazgo incluye a los intelectuales y maestros que adoctrinan nuestros hijos en su ideología de odio y destrucción; incluye a muchos “líderes sociales”, organizaciones criminales, la Primera Línea y millones de ingenuos.

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