Las últimas
elecciones desnudaron los aspectos más sucios de la política ya conocidos en
los partidos tradicionales, pero que son más groseros en la izquierda
disfrazada de “centro”. Los dirigentes de FECODE y los sindicatos, que
mintieron cuando se presentaron como líderes de los bloqueos y la destrucción
de nuestra infraestructura de transporte, fallaron en su intento de llegar al
Congreso con el propósito de acabar con el uribismo, según dijo el gordito en
permiso sindical permanente, Nelson Alarcón.
También falló
Gustavo Petro porque no pudo meter a su exesposa, Mary Luz Herrán, a ganarse $
34, 5 millones mensuales, “cuota alimentaria” para ella y los dos hijos que dio
al “Señor de las Bolsas”. No falló el camaleón Roy Barreras, pues empujó a su
esposa al Legislativo; tampoco falló la hija del guerrillero del M-19, Carlos Pizarro
León-Gómez, en arrastrar a su hermana al Congreso.
Estamos
cambiando las familias Turbay, Santos, Ospina, Gómez, Lleras y Char, entre
otras, por las Márquez, López Lozano, Asprilla, Barreras, Córdoba, Cepeda, Pizarro,
Benedetti, Petro, Robledo, etc. Las coaliciones no se hicieron para la primera
vuelta presidencial por razones ideológicas y, más bien, primaron los intereses
familiares. Un ministerio y un buen contrato público para un familiar son
determinantes de los pactos. Las ideologías solo motivan a los tontos.
La
vinculación de familiares al poder se llama nepotismo, expresión que viene de
“nepote”, sobrino. Era muy común en la iglesia católica que el papa vinculara a
la burocracia del Vaticano a familiares, hijos, amigos o amantes a los que se
llamaba “sobrinos” para ocultar su verdadera condición o relación con el papa.
Francia
Márquez ha sido líderesa en una comunidad en que había dominado la minería
ilegal y que hoy es tierra cocalera, según los reportajes realizados por Salud
Hernández en revista Semana. Allá están sus “sobrinos”. Otro caso es el de
Isabel Cristina Zuleta, la elegida congresista por el Pacto Histórico, lideresa
de la comunidad de Hidroituango, quien confesó, con el mismo cinismo de Gustavo
Petro o Claudia López, su campaña sucia contra otros dos aspirantes a la
presidencia de la República. Su función es destructiva y en clara consonancia
con los planes de Petro de acabar con ese proyecto energético.
Los “líderes
sociales” nos son, en su mayoría, ciudadanos decentes que luchan por los
derechos humanos, el medio ambiente o los intereses de los pobres; son militantes
de la izquierda que son asesinados en la guerra por el control de los
territorios del narcotráfico, la minería ilegal y otros negocios sucios. De
allí la orden dada por el Clan del Golfo de votar por Gustavo Petro y el apoyo
del ELN y otras organizaciones criminales al Pacto Histórico.
El padrinazgo
es la forma de corrupción más usada por la izquierda. Ese padrinazgo incluye a
los intelectuales y maestros que adoctrinan nuestros hijos en su ideología de
odio y destrucción; incluye a muchos “líderes sociales”, organizaciones
criminales, la Primera Línea y millones de ingenuos.
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