jueves, 4 de enero de 2018

EDIPO EMPERADOR




En la nueva forma de familia, conocida como amigos con derechos, se da con frecuencia el caso de la mujer que tiene hijas adolescentes y no quiere un nuevo esposo en casa debido al riesgo enorme que eso implica para ellas. Por esto, ella prefiere visitar la residencia de su amante y hasta puede aceptar recibirlo en la suya sin ningún peligro para sus hijas.

Del caso contrario también se conocen experiencias desastrosas cuando es el hijastro o la hijastra quien se enamora de la madrastra o el padrastro, respectivamente, como si la tragedia escrita por Sófocles tuviera múltiples versiones que obsesionaron al Dr. Freud para explicar el surgimiento del deseo en todo ser humano y la aparición de la consciencia o el yo. El inmortal Gabriel García Márquez no pudo soportar la tentación de escribir la versión marxista de la tragedia en un guion para una película titulada Edipo alcalde.

Uno de estos casos confusos lo encontramos en la historia del emperador romano Constantino, el mismo responsable del triunfo del cristianismo.  Antes de su matrimonio con Fausta había tenido un hijo extramatrimonial con una mujer llamada Minervina. El chico llamado Crispo fue criado en el palacio al lado de su joven madrastra. Hay tantas versiones del enredo que los historiadores no se han puesto de acuerdo.

Para Fausta era importante sacar del camino al muchacho como heredero al trono imperial para que uno de sus hijos lo remplazara y por eso pudo inventar el cuento de un intento de violación por parte del muchacho. Helena, la santa madre de Constantino, que no la iba bien con su nuera, le pudo insinuar a su hijo que la seductora era Fausta y no el muchacho. De todos modos, al pobre Crispo le montaron un juicio --como los que se acostumbran en Colombia con los opositores del gobierno-- y fue ejecutado por orden de su propio padre.  Fausta murió poco después en extrañas circunstancias también.

Otro caso sucedió en la casa del Felipe II, señor del imperio español entre los años 1556 y 1598. De su primer matrimonio con María Manuela de Portugal nació Don Carlos de Austria; la madre murió cuatro días después del parto en 1545.  Para el tercer matrimonio de Felipe con la hermosa francesa Isabel de Valois, el chico ya tenía 14 años.  Don Carlos presentó graves trastornos mentales que se han tratado de relacionar con la condición de primos hermanos por partida doble de sus padres y con el paludismo.

Como el chico intentó declararse rey de los países bajos (parte del imperio español en ese tiempo) el holandés Guillermo de Orange intentó convertirlo en mártir y precursor de la independencia e inventó la leyenda de la relación amorosa con la madrastra, razón por la cual habría sido asesinado por Felipe. Verdi haría del chisme una ópera, Don Carlo.