La ignorancia de la Corte (1)
Iván Tabares Marín
A los amigos mayores les he contado que se pueden pensionar a la edad establecida para las mujeres, 57 años. Para ello, deben presentarse a una notaría y pedir un certificado de su nueva condición femenina, a lo cual el notario debe acceder sin exigir ningún otro requisito distinto que la voluntad del interesado. Con ese documento se presentan a Colpensiones o a su fondo de pensiones al cumplir los 57 años, o si es mayor, para que le liquiden su mesada, si tiene mil semanas cotizadas, como decidió la Corte, y no 1.200 como rige para los varones.
Mis amigos lanzan una carcajada atronadora al escuchar mi cuento porque choca con el sentido común. Cuando les explico que esa es doctrina de la Corte Constitucional se sorprenden y empiezan a reflexionar sobre esa eventualidad, aunque algunas sentirían vergüenza al hacerlo. Les digo entonces que esa decisión no tiene ninguna repercusión para su vida privada, excepto que en sus documentos de identidad aparecerá el nuevo nombre femenino, y que seguirán viviendo en sus mismas condiciones actuales.
En otras columnas he escrito sobre lo que he llamado “El error de la Corte” y que ahora recobra actualidad por la designación de un transgénero, Juan Carlos Florián, como ministro de la Igualdad, aunque él se define como de género fluido, “ministra” o “marica”.
El Tribunal Administrativo de Cundinamarca estudia varias demandas contra el Gobierno Petro por incumplir la ley de cuotas, suspendió el nombramiento del ministro y anunció el sentido de su fallo, en franca contradicción con las normas establecidas por la Corte Constitucional. Para el Tribunal es el sexo, no el género, el que define la ley de cuotas.
Los demandantes del nombramiento consideran que se trata de un hombre que se percibe como mujer. El género fluido corresponde al transgénero o género no binario que se puede cambiar. En sentido estricto, según la Corte, todos somos de género fluido y lo podemos cambiar cuantas veces queramos, inclusive para hacerle trampas al régimen pensional o a cualquiera otra ley. Eso complica la discusión y, tal vez, permita que la Corte reconozca su error en la doctrina establecida y se acoja a los análisis científicos y jurídicos, y no a los ideológicos o mamertos.
A este enredo monumental contribuyó Gustavo Petro con sus mentiras mal redactadas en la red social X: “Esa medida (del Tribunal) es innecesaria (...) Es una medida homofóbica (...) Se desconoce el derecho a ser persona, va de frente contra la libertad humana”.
La posición de Petro es la misma de la Corte y de la ideología posmoderna de izquierda que ignora la biología en la determinación del género; es la misma contra la cual se vienen manifestando muchos países desde la Declaración firmada en Suiza en 2022; la que Petro trató de introducir en los colegios públicos de Bogotá para que los niños aprendieran desde el preescolar a masturbarse y a escoger su género. Perverso y cínico.