Helen Fisher nos había iniciado en el asunto con su libro Por qué amamos (2004), basado en una investigación que hizo con estudiantes universitarios. Y acaba de llegar a nuestras librerías Dopamina (2018), en su quinta edición, del psiquiatra Daniel Z. Lieberman y del físico y dramaturgo Michael E. Long.
La dopamina producida en el núcleo caudado cerebral es la sustancia “en que se cuece el amor romántico humano”. Ese primer encuentro apasionado y loco de una pareja que dura entre 12 y 18 meses cuando se agota la dopamina. Luego, en la relación amorosa empiezan a actuar las moléculas del aquí y el ahora, calificativo usado por Lieberman para definir la serotonina, las hormonas oxitocina (en las mujeres) o vasopresina (en los varones), y los endocannabinoides (la versión cerebral de la marihuana).
La dopamina nos pone en el camino hacia el amor, es el punto de partida; pero no es la molécula del placer; es la molécula de la ilusión; dopamina significa “más”; es la molécula del enamoramiento, de la farmacodependencia y de la adicción a las redes sociales. En esta nota solo está dedicada a la relación amorosa
Para explicar la acción de la dopamina, Lieberman usa la fórmula “error de predicción de recompensa”: es el runrún que obtenemos de lo novedoso, y significa precisamente lo que su nombre indica”. “Cuando las cosas se vuelven parte de la rutina diaria, ya no hay error de predicción de recompensa, y la dopamina no se activa para darte esas sensaciones de emoción”. Y entonces, en la relación amorosa, si no se acaba, empiezan a actuar las moléculas del aquí y el ahora.
Un ejemplo. Es el caso de un hombre que había tenido muchos encuentros sexuales con distintas mujeres hasta cuando llegó a perder el interés por ellas. Las cosas empeoraron y perdía la emoción en cuanto la mujer accedía en ir a su casa. La dopamina había dejado de actuar.
Pero ¿qué pasa cuando se trata de alguien que pronto se decepciona de sus compañeros casuales? La pregunta nos permite pasar de la biología a la cultura. ¿Qué condiciona, en la historia de hombres y mujeres, la finalización de la fase de enamoramiento, cuando la dopamina actúa, y el proceso amoroso no pasa al matrimonio o al compromiso para tener hijos o seguir conviviendo bajo la acción de las moléculas del aquí y el ahora?
Todo depende de su historia, de sus fracasos amorosos, creencias religiosas o morales, tradiciones familiares, estrato social, trastornos emocionales o enfermedades mentales. Como en el caso citado del varón, la mujer puede anular el enamoramiento pasajero con diversos hombres utilizando distintos mecanismos de defensa o coartadas para justificarse y por eso puede recurrir a culpabilizar a sus amantes de tal forma que ella no se considere promiscua y evita que otros lo piensen. Tal vez un fracaso amoroso anterior marcó su vida; los intereses económicos pueden favorecer o bloquear el paso de la pasión romántica inicial a una relación estable.