jueves, 26 de abril de 2018

LAS HORDAS DE PETRO



La cultura o la identidad de una nación se construye sobre una serie de leyendas, falsas creencias o mitos aceptados por todos como verdades absolutas que en determinadas circunstancias nos pueden llevar a cometer graves errores si no estamos prevenidos.

Recordemos, por ejemplo, el mito del buen salvaje. Se presentaba la indígena como un ser puro, no contaminado y sin malicia al cual debíamos proteger de las malas influencias de otras civilizaciones y del desarrollo. Hasta gente muy seria pregona que las culturas ancestrales son mejores que la nuestra, con una “conciencia superior”, razón por la cual deben permanecer vírgenes.

Otro es el mito de J. J. Rousseau: “el individuo nade bueno y la sociedad lo corrompe”.  El Psicoanálisis puso en duda esa teoría, con toda razón, a pesar de las críticas, también justificadas, que recibió esta disciplina en los últimos años del siglo pasado especialmente. También la teoría evolucionista de Darwin y muchos otros avances científicos han mostrado la falacia del hombre esencial o genéticamente bueno.

Mucha aceptación tiene entre nosotros la fantasía de los muchachos buenos, la esperanza y futuro de la sociedad, llamados a resolver los problemas que los mayores hemos creado. Para mostrar el error en que hemos incurrido, citaré el estudio presentado en estos días por la Asociación para la evaluación del logro educativo, realizado en varios países latinoamericanos, incluido Colombia, sobre los valores o actitudes de nuestros chicos.

Nuestros adolescentes, en una mayoría que llega al 70 por ciento, desprecian la democracia y son partidarios del establecimiento de una dictadura en nuestros países; además justifican o legitiman la corrupción que estarían dispuestos a practicar, entre un 25 y 50 por ciento de ellos en los diversos casos propuestos en la encuesta (véase la revista Semana).

En este contexto podemos analizar los desórdenes ocurridos en Manizales la semana pasada con ocasión de un debate político entre los candidatos a la presidencia de la República y que debía realizarse en el teatro de Los Fundadores. El Dr. Vargas Lleras acusó a los seguidores de Gustavo Petro de los ataques de palabra y de hecho sufridos por él, su hija y el candidato del Centro Democrático, Iván Duque.

Aunque un noticiero de televisión habló de miles de amotinados, los vídeos solo mostraban un grupo de menos de un centenar de jóvenes adolescentes. Se conoció que algunos colegios públicos de la ciudad habían dejado libres a los estudiantes de grado once para que fueran al evento sin cupo porque las boletas habían sido entregadas a los diversos partidos convocados. No se aclaró si las autoridades investigaron los colegios que facilitaron la acción de los vándalos.

Los jóvenes de colegios y universidades públicas que odian la democracia dan la identidad a la juventud colombiana porque los otros se mantienen al margen. Ellos fueron los que crearon los movimientos guerrilleros. Son las hordas de Petro.